CARTA DE NUESTRA PRESIDENTA
Hace muchos años, una difícil experiencia personal nos llevó, a mi marido y a mí, a tener que ahondar en la búsqueda de soluciones para superar la adversidad proveniente de una complicada enfermedad que, desde su nacimiento, afecta al mayor de nuestros hijos. Fue muy triste comprobar que en aquél difícil camino por el que comenzábamos a transitar no estabamos sólos, nos acompañaban otros padres dolientes, desorientados y todos repletos de preguntas y necesidades, igual que nosotros, pero para muchos de ellos las respuestas fueron escasas o nulas.
Conscientes de esta penosa realidad, comenzamos a preocuparnos por esta problemática, porque si bien coexistieron y coexisten numerosas iniciativas tanto del sector público como del privado, la situación de la persona minusválida y sin recursos, hoy aún no está resuelta.
Coincidentemente nuestro camino comienza en la era de la revolución informática, en la década de 1970 en el Laboratorio de Logo del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), se comienza a hablar de prótesis informática y por primera vez se realiza un tratamiento con computadoras en pacientes con distintas discapacidades.
Esta noticia regaba al mundo y las perspectivas en el campo de la medicina, específicamente en el de la rehabilitación, se ampliaban notablemente. Con ella crecían las esperanzas de una futura autonomía de las personas con discapacidad. Y actualmente, es imposible enumerar los beneficios logrados para el mundo en general y para las personas con necesidades especiales en particular, gracias al auxilio del recurso informático.
Mientras tanto, entre nosotros poco eco tenían estos adelantos y muchas fueron las lagunas y falencias con las que nos encontramos en las diferentes etapas del desarrollo de nuestro hijo, especialmente en lo concerniente a su escolaridad. De manera que, para paliarlas fuimos implementando diversas soluciones con el propósito de facilitarle el derecho a aprender. Y gracias a la experiencia vivida, a la tecnología y concretamente a la informática educativa especial hoy estamos en condiciones de brindar una alternativa válida para este postergado segmento social que ha crecido considerablemente pero que sigue careciendo de oportunidades de acceder no sólo a la escolaridad común, sino a la inserción laboral y social.
La Rehabilitación Computacional representa concretamente nuevas expectativas y mejores oportunidades para la discapacidad. Hoy la aplicación de programas y adaptaciones apropiados permite la capacitación de la persona brindándole la oportunidad de integrarse a la escolaridad común o al campo laboral actual, según el caso. Por ello, ya nadie discute que la computación derriba fronteras y que la informática iguala a los individuos no importando cómo se encuentren.
Han pasado 10 años desde que constituimos la Asociación Carlos Grandío para la rehabilitación computacional de la persona con discapacidad y que justamente lleva el nombre de nuestro hijo en su honor, siendo importante destacar acá que no hemos dejado de crecer, de brindar soluciones inteligentes y facilitar oportunidades. Por ello, estamos seguros que quienes se acerquen a nosotros se verán beneficiados por una atención de excelencia que guarda íntima relación con el compromiso asumido en sus comienzos.